Una encuesta promovida por LAB4Future y Wuolah recogió la opinión de más de 35.000 estudiantes sobre su experiencia universitaria. Sus resultados situaron a varias universidades públicas entre las peor valoradas y mostraron una mayor satisfacción media con los centros privados. En Canarias, las conclusiones generaron un debate incómodo, pero necesario.
Conviene precisar el alcance de los datos. Se trata de una encuesta de percepción autoadministrada, no de una evaluación integral del aprendizaje, la investigación o la empleabilidad. Por tanto, no permite establecer por sí sola un veredicto definitivo sobre la calidad de una universidad. La propia información publicada por LAB4Future debe leerse con esas limitaciones.
Sin embargo, la respuesta no puede ser ignorar el malestar del estudiantado. La percepción no explica toda la calidad educativa, pero sí aporta información sobre acompañamiento, recursos, organización y experiencia de aprendizaje.
La cuestión de fondo afecta también a la Formación Profesional: ¿medimos para mejorar o solo para justificar procedimientos? Evaluar exige datos transparentes, contexto y decisiones posteriores. De lo contrario, la calidad se convierte en una declaración institucional sin consecuencias.

